martes, 10 de abril de 2007
“Aprecia a las personas, no las humilles ni las margines,
recuerda que el mundo da vueltas”


EL FEO



Me hallaba el cuarto, solo como siempre, encendí el computador portátil que yacía sobre el escritorio para continuar con mi inconclusa novela.

¡Y estaba ahí!

Aquel mensaje de verdad me partió el corazón.

(¡Que… cursi!)

Se trataba de un mensaje que escribió una chica la cual me agradaba desde que pisé por primera vez la universidad. Expresaba cosas como:

-Yo no te he dados motivos para que me digas que te gusto

(¿Acaso debe haber motivos para que alguien te guste?)

-Luego de lo que me dijiste me enviaste una disculpa y la verdad no me importa que te disculpes.

(Si no te responde de ninguna forma en semanas, es obvio que pensaras que le incomodaron tus mensajes)

-Te crees inteligente pero no eres más que un ser común.

(A veces, el intelecto de un hombre está muy por encima del razonamiento común, o sino recuerden a Copérnico)

-Eres una persona totalmente impredecible por lo tanto solo hablaré contigo en el Chat.

(¿Acaso temía que la golpeara?... ¡Por favor… no digan sí!)

Sentí entonces, como todos y cada uno de los castillos de arena que constituí en el aire se fueron destruyendo. No por ella.

(Si… claro.)

Sino por lo que me expresó, y una severa negatividad se apoderaba de mi cuerpo.

Concientemente, más que el shock psicológico que concebía en esos momentos. Me fastidiaba aun más saber que aquella misiva la escribió en mí computador, con la anuencia de mi mejor amigo.

Me inquiría. No por hacerme el inteligente.

(Si… Claro.)

¿Porque Dios creó a las mujeres tan agresivas y amigables? (Hay que considerar que el coño de Adán no quiso proporcionar más que una simple costilla.)

Es obvio que lo único que no logra conocer y entender un hombre es el pensamiento femenino. Es algo que nos arrebataría mucho tiempo estar al tanto y casi inadmisible de “manejar.”

(Sobre todo con esto de la liberación femenina.)

Pero…
¿Por qué tuvo que expresarlo así?

Yo le remitía mensajes por celular diciéndole cosas.

(¿Cosas?.. A que te referirás con cosas.)

Que me agrada y eso, pero nunca recibí una respuesta positiva o negativa, ¡jamás!, y me habría gustado mucho tomarla, en vez de obtener ese inesperado encontronazo con aquella cita tan desapacible en mi computador.
Odiaba como cualquier hombre la falta de discreción de aquella dama.

(No sé por qué, pero por ahí dicen que las mujeres tienen “Dos bocas”)

Lo que le expresé, era simplemente para ella y no puedo imaginar el bochorno que pasaría con el resto de sus amigos, si con el mejor que tengo ya me sentía muy avergonzado.

(¡Qué!… ¡Oso!)

Podrán figurarse amigos míos…

(¡Ya va!, rapidito a la confianza)

Como yo. Siendo una persona tímida, el gravísimo golpe psicológico a mi sensibilidad.

(Hay… pobrecito)

Y dentro de mí pensaba. ¡No! ¡Esperen! Me aseguraba.

(Ya pues hermano, ¡Decídete!)

A mí mismo que “Soy feo.”

(¡Qué pena!)

En aquel instante recordaba los desplantes que les hacía a las mujeres que transcurrieron por mi vida y mi camino. Mientras indagaba en mis memorias…

(Huuu… eso está largo)

Viajé hasta mi secundaria. Recordaba como las chicas de mi curso. No todas, las tres o cuatro más deslucidas y aborrecibles que podían hallarse en un colegio matutino, eran muy presumidas. Recordaba como constituían una pequeña caterva entre las cuales se maquillaban, y según ellas no admiraban a nadie, se pretendían las dueñas del circo. Todas esas experiencias las injertaba hacia mi realidad y me decía yo mismo. “Soy feo” Porque mi actitud durante muchos años siempre fue así. El metrosexual, que no daba la cara a las mujeres y las miraba de reojo con contemplación de asco puesto que eran cholas, tal como lo hacían las chicas de las cuales les hablé.


Aquellas palabras entraron tanto en mi ser que no pude pensar en otra cosa distinta que mi fealdad.

Cavilaba, como años de tanto orgullo y ego sobrealimentado se disipaban porque si en realidad era feo no podía permanecer con esa tonta actitud ante los demás.

(Ser creído no te hace diferente a ellos)

Indagaba hondamente en mis extensos conocimientos de psicología que los adquirí al leer “A vuelo de pájaro”

(¿Y ques… pes eso?)

-O sea rápido y sin adentrarme en detalles.

(Ah… ¡ya! Ahora continúa)
Un libro acerca del psicoanálisis de Freud que se encontraba en una tienda de libros la cual frecuentaba cuando salía al centro de la ciudad.

Pensaba que cada individuo refleja hacia los demás sus miedos, si les decía a mis amigos que las mujeres que pasaban eran feas, cholas, indias, longas, etc. Era porque en mi subconsciente yo era feo, cholo, indio, longo, etc. O tenía mucho miedo de serlo. Entonces ocultaba mis sentimientos entregándoselos a personas diferentes

Pero… ¿Qué hay de las clases de autoayuda? donde dicen que no hay personas feas, que mientras me miro al espejo y no me veo atractivo y me insulto a mi mismo y a mi fealdad, no podré esperar algo mejor de las personas que me rodean.

Pero en mi caso era distinto. El gran golpe a mi sensibilidad era porque me quería mucho y tenía el ego muy elevado, me juzgaba lindo, no talvez un Adonis pero si lo era.

(Ya… Ya. No te halagues y continúa con la historia.)

Entonces me puse a especular que si en algo ella estaba verdaderamente equivocada fue al señalarme que no era inteligente, sino una persona común, pues realmente se equivocó.

(Si… como no.)

Íntimamente me indicaba que cualquier individuo que no pensaba desde su niñez y toda su vida como genio, era muy dificultoso que lo consiguiera, pero me consideraba un genio, y aun más creía pensar como tal, y me gustaba hacerlo.

(Huu… que modesto.)

Aunque no he ejecutado algún descubrimiento nuevo, fui lo suficiente perspicaz para deliberar que aquella chica no era Miss Universo, era sencillamente una chica habitual que buscaba la perfección. Constantemente pensé que lo substancial no es buscar la perfección para uno, sino ser la de los demás, aquella chica se consideraba hermosa aunque no lo dijera, y aquello era bueno.

Aparte pretendía buscar la perfección para ella, escudriñaba alguien que le considerara muy guapo para ser su pareja.

Lo que ella en ningún tiempo pensó es que su forma de ver la vida era frecuente en la mayoría de la gente, y por lo tanto aquel hombre que ella anhelaba asimismo tenía sus sueños dorados ya que de igual forma buscaba una chica desmesuradamente linda, y no se conformaría con una chica pequeñita, peliteñida, de fisonomía más o menos simpática, y sobre todo de actitudes hostiles.

Pensé en ella como una más de las chicas del grupo de antiestéticas de mi curso, y recordé que lo primordial no era lo que el resto especule de mi, sino lo que yo pensara acerca de mi mismo.

(Guau…)

Me di de cuenta, que debo valorar más a las personas que me estiman y lo demuestran, y que no conviene buscar el amor en personas hostiles, y que casi siempre se encubren tras una máscara de seres amigables y para las cuales no existo.

Además aprendí a dar valor a todas las personas que hacía daño revelándoles mi máscara de asco, ubicándome en su lugar como lo que me hizo aquella chica.

(Que… patético.)

Las cosas no concluyeron así nomás, puesto que para acrecentar mi autoestima que por unos instantes estuvo a punto de sucumbir en un abismo sin fondo. Le expliqué que no me gustaba realmente, que por cierto era lo que verdaderamente pensaba.

(Si… claro como no.)

Sino que intentaba conocer y entender las reacciones producto de la inopia de personas como ella, cuando cualquiera les expresa su amor.

Trataba de deducirlas, algo como estudiar con simios ignorantes el desenvolvimiento que tenían nuestros antepasados humanos en relación a su forma de vida.

Habitualmente queremos aprovecharnos del mundo, y no nos damos cuenta que el mundo desde hace mucho que se está sirviendo de nosotros. No sé, si ella se dio de cuenta que ante mis ojos quedó como mera bruta, y yo como el ente inteligente que soy, simplemente lograría afirmar que aquella experiencia me valió como base para escribir un cuento, el cual ella en estos instantes también lo estará leyendo.

(Qué chévere, ahora sí dinos el cuento.)

Avergonzado

Tags: CUENTO FICCIÓN

Publicado por franzstephen @ 10:55  | CUENTOS FICCIÓN
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