Martes, 24 de abril de 2007
EL BESO QUE LE DI Y NUNCA LLEG?.

Han pasado dos a?os desde la ?ltima vez que estuve junto a mi amada. Hoy 14 de enero del a?o 2007. Recuerdo que cada segundo domingo de enero se celebra la misa del ni?o en Aprivamo, aquel domingo 9 de enero del 2005 no fue la excepci?n.

Fue un d?a muy atareado, cada vez que hab?a fiestas o paseos en familia yo no sal?a con ellos, a no ser que me encuentre con unas probabilidades del 50% o m?s de verla. Mi nombre es Andr?s Barrionuevo y voy a contarles la historia de Priscila.

Aquel idilio comenz? hace muchos a?os, cuando la vi por primera vez, al verla mi coraz?n descubri? un palpito especial. Nunca pens? que me enamorar?a tanto. Lo peor, fue el no poderme acercar a ella, pues me juzgaba muy t?mido. Los d?as pasaron y al cabo de dos a?os y volv? a verla, aunque tan solo fueron unos segundos los que pod?a deleitarme con su silueta hermosa y su carita de ?ngel. Nuevamente el tiempo aletarg? mi amor por ella, ya que la volv? a ver un a?o despu?s en una reuni?n familiar del mes de noviembre, ya que mi familia era muy amiga de la suya. Mientras ella contaba cachos a lo largo de la fiesta, yo no hacia otra cosa que contemplar sus facciones, pues me estaba volviendo loco por ella, poco a poco me fui enamorando m?s y m?s. Aquella noche, ella y su familia se quedaron en mi casa a dormir y continuar con la fiesta que durar?a todo el fin de semana. Al siguiente d?a entr? en mi cuarto y pude cruzar dos palabras con ella. En ese momento me encontraba tocando una tonada conocida en mi guitarra, Yo ten?a 18 a?os.
Ella no mostraba inter?s de ning?n tipo hacia m?, pero yo me encontraba totalmente enamorado de ella, por tanto, no habr?a otra cosa en que pensar que en su bello rostro. A sus catorce a?os ten?a una figura envidiable que sobrepasaba a cualquier muchacha de su edad, y su rostro era tan lindo, que yo la ve?a unos segundos y guardaba cada instante, como una fotograf?a en mi cabeza, tanto as?, que recordaba la ropa que vest?a; cada vez que la ve?a. Pasaron dos meses y llegaron las fiestas de carnaval. Aquella vez, pude charlar un poco m?s con ella, ya que en d?as anteriores me hice un piercing en mi lengua y esto llam? su atenci?n. Intent? mojarla por carnaval, pero no me lo permitieron.

Al siguiente d?a. Todo estuvo listo para la fiesta, algo com?n en Aprivamo era organizar fiestas entre varias familias amigas y parientes. Esperaba su llegada, pero no lleg? ?sta vez, sus padres no decidieron ir. Simplemente no sal? del auto en todo el d?a, ya que ella no estaba, y si ten?a una raz?n para ir a aquella fiesta, era ver a Priscila. Me sent? afligido, y lo ?nico que pude hacer en esos momentos fue garrapatear una tonadilla. Entend? que ella nunca la oir?a, pero me sent?a bien al menos escribi?ndole.

Aquel d?a de carnaval fue muy triste para m?. El tiempo pas? una vez m?s, y entre el tiempo. Conoc? a Nancy Chinizahua, una ni?a de 16 a?os muy linda, hizo que me olvidara de Priscila por lo menos por un tiempo. Nancy me dio todo lo que una mujer me pudo haber dado, fue la mujer que me hizo ilusionar con tener un hijo. Pero, antes de conocer a Nancy, debo admitir que hac?a llamadas an?nimas a casa de Priscila, o a su vez. Les dec?a a mis secretarias que la llamasen para ver si me pod?an dar alguna referencia. Priscila fue mi amor plat?nico, alguien que am? sin medida. Pero no pude tocarla. En mi coraz?n di apertura a Nancy, me enamor? de Nancy y m?s a?n, del plan de convertirla en madre de mi primer hijo, tres noches maravillosas estuvimos con Nancy, y fue suficiente para desear casarme con ella. Pero, algo ocurri? que da?? nuestra relaci?n para siempre. Al decir verdad, ten?a muchas ganas de tener una familia con ella. Al principio no la quise mucho; pero, luego me fui enamorando poco a poco a de ella. Nancy me confes? despu?s de tres a?os la raz?n por la que termino conmigo, simplemente se dio cuenta, que yo no la amaba como ella, tanto as?, que se entrego a m? en cuerpo y esp?ritu. Pero, luego se alej?, dejando un gran vac?o en mi ser.
Pas? ya alg?n tiempo desde mi ruptura con Nancy, y recuerdo que en navidad quise arreglar las cosas, pero ella no quiso. Lleg? un nuevo enero y junto con ?ste, una nueva ?Misa del Ni?o?. Para ese entonces, ya no sent?a mucho por Nancy. Lo curioso es, que aquel d?a estuvieron las dos en el mismo sitio, pero me convenc? de hacer las cosas bien.

Me acerqu? a Priscila, para hacer amistad con ella. Sinceramente, la ve?a una o dos veces al a?o, pero en esas pocas ocasiones que la ve?a, me enamoraba perdidamente y por mucho tiempo. Sus cabellos rizados me defin?an su rostro perfilado tan hermoso, que me volv?a loco al instante.

Mi amor hacia ella era grande e intr?nseco. Hasta para conseguir su n?mero telef?nico se me hizo muy dif?cil. Ya que jam?s se lo ped? directamente, as? que lo buscaba en la gu?a y jam?s lo encontraba. Un d?a escuch? que alguien nombr? su tel?fono, insinuando el nombre de su madre. R?pidamente lo escrib? en lo primero que ten?a a mano. Y luego llamaba a su casa, cuando me contestaba simplemente le colgaba, ya que no me sent?a capaz de hablar con ella, simplemente me conformaba con o?r su voz. El momento que contestaba me sent?a loco por ella.

Hasta que el d?a de la ?ltima misa que escuchamos juntos, por fin pude hablarle. Luego fuimos al auto y escuchamos m?sica, pero, algo tuvo que fallar, no pod?an ir las cosas tan bien. Son? la puta alarma del autom?vil y no pude apagarla, no sab?a el c?digo. As? que todos salieron de la casa donde se encontraban reunidos. Su madre nos vio escuchando m?sica dentro del autom?vil. La llam? y luego la reprendi?. Le insinu? que si quiere escuchar m?sica lo puede hacer tranquilamente en su auto. No tiene porqu? estar conmigo y cuando quise acercarme a ella durante el transcurso de la reuni?n, no pude. Priscila se alejaba para que no pueda hablar con ella. Pero, el momento de irse se despidi? de m?, indic?ndome que me porte bien.

Al cabo de un momento me envi? un mensaje a mi celular. Hab?a encontrado mi n?mero en el m?vil de su madre. Luego de contestarle pude tener m?s confianza con ella. Posteriormente se me hizo muy dif?cil llamarla desde mi oficina, pero lo hice, y luego hablaba y hablaba con ella hasta que. Una vez, no s?, de d?nde saqu? fuerzas para contarle por medio de mensajes todo lo que sent?a por ella. Y desde que tiempo venia am?ndola sin medida. Priscila, simplemente se limito a contestarme que estaba perpleja, y pregunt?: por qu? raz?n mantuve tanto tiempo mis sentimientos en silencio. ?pues mi coraz?n no entiende de razones? fue mi respuesta. Poco a poco le fui expresando los acontecimientos de los que fui part?cipe, entre ellos estaban las llamadas an?nimas, y los besos que le daba antes de colgarle.

Ya que comet? una imprudencia al hacerle part?cipe de mis sentimientos, no pod?a quedarme ah?. As? que, con algo de ayuda, pude pedirle que sea mi novia. No s?, si deba ponerlo, pero no me proporcion? su respuesta. El tiempo transcurri? y el d?a ocho de febrero que se celebraban los carnavales, fui por otro lado alejado de la civilizaci?n. Ya de regreso, al pasar por un pueblo cercano, pude ver los mensajes que me hab?a dejado, en los cuales dec?a que me hab?a esperado en la fiesta, para darme un beso. Le respond?, que si su respuesta era afirmativa, y ella me respondi? que s?. En ese momento me sent?, ?el hombre m?s feliz del mundo?, pues era novio de la mujer que m?s me gustaba en el mundo.

Todos los d?as, le enviaba mensajes a toda hora. Con poemas que se me ocurr?an en el momento. No paraba de escribir y ella correspond?a. Habl?bamos por tel?fono. Como dijo A. F. R. no era m?s, que ?un idilio bobo? pero me fui enamorando cada d?a m?s y m?s. Pas? un mes y aun continu?bamos llam?ndonos. Nunca la bes?, Le enviaba besos por tel?fono y ella tambi?n lo hac?a, pero no toqu? sus labios. Me deb?a el beso del d?a que me acept?. No pod?a dejar mi oficina para irla a ver, pues mi tiempo de trabajo me com?a vivo. tuve que componer dos canciones en mi oficina el d?a de san Valent?n, y pedirle a un amigo que llevaba su guitarra para su oficina que me la prestara. La llam? y le di, una serenata por tel?fono. Imposible explicar lo que sent?a, cuando las personas de las oficinas consiguientes, me ve?an d?ndole serenata a mi amada por tel?fono. Tambi?n le compr? unos colgantes con las figuras de unos peque?os elefantes de marfil. Al hablar con ella y enterarme que ya su madre le hab?a comprado algo parecido, no supe que hacer con ellos. Me qued? con uno, y el otro le regale a una muy amiga m?a. Priscila me esperaba en su casa, pero aquel d?a no fui a verla. Simplemente, para llegar a su casa ten?a que cruzar dos ciudades y no pod?a hacerlo en un d?a laborable. As?, que aquel d?a lunes catorce de febrero, al caminar por las calles de la ciudad mientras iba a cobrar a mis clientes, ve?a a muchos enamorados y mujeres con rosas rojas en sus manos. Y me sent? muy triste al encontrarme lejos de mi amada. Le promet? que las cosas para el siguiente mes marchar?an bien. Y as? transcurri? el tiempo y lleg? el d?a de nuestro primer mes. Aquel d?a martes ocho de marzo de 2005. Le promet? que ir?a, pero tuve que hacer una entrega grande de mercader?a, y tampoco pude ir a verla. Simplemente ten?a la esperanza, de que alg?n momento, ir?a a verla sin que me espere. Que llegar?a de improviso. El tiempo transcurri? como hab?a pasado antes. Su cumplea?os se acerc? un d?a jueves 17 de marzo de 2005. Priscila cumpli? sus 15 a?os. Ese d?a, le llam? por tel?fono y la felicit?. Luego le envi? muchas tarjetas por e mail.

Me sent?a muy contento, porque sab?a que le recompensar?a el d?a de la fiesta de cumplea?os, el s?bado 26 de marzo del mismo a?o. Pero, cuando lleg? el martes 22 de marzo. Me envi? unos mensajes a mi celular, en los que dec?a que deseaba hablar conmigo. Mientras viajaba aquel d?a a las 8 de la ma?ana. Me fue contando su historia de la noche anterior. Luego de la ultima vez que hable con ella, a las seis y media de la tarde. Su ex novio lleg? a visitarla. Por algo odio a quienes llevan el nombre de Cristian. Bueno, este sujeto lleg? a visitarle en su casa y seg?n parece, a la madre no le ha importado en lo absoluto. Deseo dejar constancia de lo que dijo ella. ?Conversamos anoche. Y luego, bueno para que te cuento el resto. Quiero que sepas que realmente con ?l no terminamos porque me haya o yo lo haya dejado de querer, simplemente ?l viajo a Lesyac a estudiar y nos alejamos luego quedamos en terminar lo nuestro?. Les puedo decir que primero estuve en un estado de shock durante todo el d?a. No s?, como mi cerebro se las arregl? para soportar el dolor de esa perdida, lo cierto es que ya en la tarde, pasadas muchas horas, comenc? a reaccionar. Me apreciaba muy apenado por haberla perdido. Y lo peor de todo, que comenc? a buscar culpables. S? que no se imaginar?n, como un hombre puede enamorarse as? de una mujer que ni siquiera le ha dado un beso en su vida. Pero, puedo comentarles que la llegu? a amar perdidamente. Tanto as?, que deseaba que me maten. No me importaba ya nada en la vida, me sent?a muy mal. Era, como si ella no hab?a sido para m?, ?por qu? raz?n no puedo tener a la mujer que tanto quise?. Lo cierto es, que luego de maldecir a todo lo que pod?a maldecir, y echarle la culpa a todo lo que pudiese ser echada la culpa, trate de tranquilizarme.

Pasaron dos d?as y Priscila me invito a su fiesta de cumplea?os, recuerdo que el d?a 26 de marzo que se celebraba en su ciudad su cumplea?os. Orden? hacer un arreglo floral con rosas rojas. Las mas lindas que pude encontrar, luego record? que mi intenci?n fue regalarle un anillo de oro que lucia en una reconocida joyer?a, pero no pude adquirirlo por falta de recursos. No ahorr? nada para ese d?a especial, tan s?lo ten?a un adelanto de mi sueldo, con el cual pude comprar las flores, una cadena con un coraz?n en plata de fantas?a y unos aretes con forma de coraz?n hechos con el mismo material. Tambi?n adquir? una rosa pl?stica, a la cual le puse una nota que dec?a ?tan solo cuando esta flor se marchite yo te dejare de amar? adem?s de eso, le envi? una tarjeta con muchos mensajes de amor y de esperanza. Adquir? un sobre y unas esquelas, le redacte la primera y la mas linda carta que se me hab?a ocurrido hasta ese entonces, ?sta iba al lado del peluche. Luego pas? por una expendedur?a donde vend?an unos muy buenos chocolates importados, se los llev? porque el amor sin chocolate no es amor.

El momento de llegar a casa con las rosas. No puedo describir las recriminaciones que recib? por haberle comprado rosas rojas. Ellos insinuaban que ?stas, eran propias de los enamorados, si bien ellos no lo sab?an y aunque no era el novio de ella; la amaba mucho, y era capaz de llevarle lo que fuese para que regrese conmigo.

El tiempo transcurri? y llegamos a la fiesta. Dejamos todos los regalos en un lado especifico, menos las rosas a ?stas no las llev?, y las deje en un lado apartado del sal?n, tan solo para d?rselas en secreto.

Lleg? el momento de bailar y yo la saqu?. Casi no pude hacerlo con ella, pero me sent? muy afortunado al hacerlo. Mientras bail?bamos no pod?a soportar las ganas de verla, y admirar su cabello, pues lo ten?a aquella noche lacio.
Priscila me pidi? que no la mire a la cara. Y miraba hacia otro lado. Luego, ella decidi? sentarse pues para quedarse bailando con una persona como yo, prefer?a mejor sentarse. El tiempo transcurri? y me encontraba en una mesa que se encontraba detr?s de ella. Al cabo de un momento, llegaron amigos de ella y la sacaron a bailar. Sent? ira y celos al verla bailando con un tipo no s?, si se trataba del tal Cristian o no. Pero bailaban toda clase de cosas juntos y todo el tiempo se miraban a los ojos. Casi frente a mi zapateaban lo mejor posible, luego se entrelazaban los brazos y brindaban. Aquella noche me quise morir, fue uno de los peores d?as de mi vida, ver a la mujer que uno ama dejarlo, y bailar luego con otro pues, es algo que no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Algo parecido me paso con Nancy el d?a de navidad. Pero a ella no la amaba tanto como a Priscila.

Lo ?nico bueno que saque aquella noche, fueron dos fotograf?as que le tom? con mi celular, en la cual salio hermosa, pero con una sonrisa fingida, que parec?a ser algo maliciosa.
Al siguiente d?a su mam? ley? mis cartas, mis tarjetas y vio mis regalos. Ley? todas las cosas de amor que le dije. Priscila simplemente le neg? rotundamente haber tenido o tener algo conmigo.

No puedo describir lo afligido que me encontraba cuando me escribi? un e mail dici?ndome: ?Yo negu? en mi casa haber tenido algo contigo por favor haz lo mismo nunca digas que tuviste que ver conmigo. Igual nunca nos vimos?.

Cuando todos se enteraron de mis sentimientos hacia ella, creyeron estar en una nube en el cielo, e intentaron mirarme como un bicho en lo m?s p?trido de la tierra. Nunca m?s me dirigieron la palabra, y todos estuvieron en contra m?a. Qui?n iba a pensar que unos emigrantes que viajaron al exterior, para poder pagar sus deudas y regresar a ser unas personas aceptadas en la sociedad, se iban a tomar el papel de nobles, cuando al regresar adquirieron puestos modestos como empleados.

Llore mucho por ella y por lo mal que me hicieron sentir al pensar ser mejores a m?. Me di cuenta que, cada vez ella se me hac?a m?s inalcanzable, y no hab?a nada que no me trajera sus recuerdos. Su bello rostro con sus rizos color azabache.

Nunca pens? que sus padres se creer?an los dioses, los que todo lo tienen e intentar?an humillarme de esa forma. Estuve tan afligido que decid? alejarme de Aprivamo su ciudad, Narofys que era la ciudad en la que yo viv?a y Ajalef, donde trabajaba en una modesta oficina como vendedor, para la misma empresa en la que trabajaba la mam? de Priscila.

El momento de irme promet? hacer mucho dinero. Llegar a tener cosas mejores que las que ellos llegar?an a tener alg?n d?a.

A la fotograf?a suya que aun conservaba en mi celular la utilic? como modelo, para que un amigo pintor me haga un retrato m?s grande y le dibuje cabello rizado, luego la hice enmarcar.
Le he hecho un poema.

MUJER DEL RETRATO


Ya el tiempo ha transcurrido
D?a a d?a detallando los minutos sin verte
Profesando mi soledad entre la humanidad
Y este padecimiento que no consigo avasallar
Verte lejanamente y no poderte observar
Lamento los minutos de constar a tu lado y sin estarlo no poderte tocar
Proporcionarte mi amor e impedido de amar
Coraz?n contigo tu presencia de ni?a conmigo
De los poemas invaluables relegados
Subasta barata del intento
Las alboradas cavil?ndote
Crep?sculos departi?ndote
Y alguna vez escribi?ndote
Que te quiero
Me domina escuchar tu mutismo
Acariciar tus labios en el murmullo de tu voz
Exclamar ?Te amo!
Donde no escuchas
Abrigar tu presencia en recuerdos
Nada tengo que decir
Mis manos no escriben como antes
Mi mente no te piensa
A?n contin?as conmigo
En jornadas de tertulia con la almohada
Tus palabras en mi recordatorio
Las cantilenas que te compuse
Y en los versos que descompuse
En las caliginosas ma?anas de invierno
En los fines de semana sin diversi?n
Aun froto mis mejillas
En las prendas que palpaste
Aquella noche de vals
Tu inocencia me convert?a
En el ente m?s feliz
El regocijo de verte
Conmigo o u otro te amo igual
Cada l?grima derram?
Como olvidar los besos que te di y no acogiste
El san Valent?n sin ti
La serenata por telefon?a
Nuestro primer mes,
Juntos y disjuntos
Mi coraz?n te conced?
D?a siguiente interfecto amanec?
Aquella rosa pl?stica no marchitara
Junto con mi alma que nunca te olvidara
D?jame ser el ?ngel que vigile tus sue?os
Sue?os que jam?s ser?n conmigo
D?jame visitarte por tu ventana entretejida
Mi esp?ritu te ver?
Dormitando con dulzura

Conservo en mis labios
El beso que nunca me diste
Siento la calidez del
?Te amo!
Que nunca me dijiste
Como si reci?n lo hubieras dicho
Amo las noches que juntos pasamos
Sin tener t? presencia conmigo
Y todo mi ser contigo
Las miradas que me regalaste
Sin que ni siquiera tomaras en cuenta
Que exist?a
Amo los instantes que juntos pasamos
Sin que est? a tu lado
Aborrezco la soledad.
L?grimas derram?
Estuviste aqu? aunque no las vieras
Declaraci?n de amor que tanto me costo decir
Sinti?ndote conmigo
A?n sin estar contigo
Gracias por el cari?o que ocultaste
Y nunca demostraste
Todo entregu?
Pero sin embargo
Tampoco lo demostr?

Conmigo por siempre
Sin que t? est?s aqu?
Recibo tus rega?os
Y ni siquiera me ves
Tu sonrisa
Cuando no estas conmigo
Te percibo a mi lado
Aunque est?s tan lejos
Tan lejos, tan lejos
Que aun puedo recibir tus besos
Aquellos besos que nunca me diste
Perd? de ser feliz por siempre
Disipaste mis besos
Mientras yo me resguardaba en tus recuerdos
Inocentes han padecido el dolor
De que t? no estuvieras conmigo

El cuadro lo conservo en mi cuarto, cada vez que tengo una nueva novia y quiero darle alg?n regalo lo admiro y contemplo su sonrisa maliciosa, y me detengo para no volver a sufrir.
As? mismo, cuando estoy tomando o cuando pienso en negocios hablo con el retrato en mi pared. A ratos parece que con su sonrisa me da todas las respuestas. A veces pienso, que el retrato aun sigue esperando, aquel beso que le di y nunca llego.
Publicado por franzstephen @ 16:32  | CUENTOS FICCI?N
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