S?bado, 11 de agosto de 2007
20 de abril de 2007 14:00 ? 16:00
Pre?mbulo:
?Desocupado lector, sin juramento me podr?s creer que quisiera que este cuento, como hijo del entendimiento, fuera el m?s hermoso, el m?s gallardo y m?s discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir a la orden de la naturaleza; que en ella cada cosa engendra su semejante. Y as?, ?qu? pod?a engendrar el est?ril y m?s cultivado ingenio m?o sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo, y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno? Acontece tener un padre un hijo feo sin gracia alguna, y el amor que le tiene le pone una venda en los ojos para que no vea sus faltas; antes las juzga por discreciones y lindezas y las cuenta a sus amigos por agudezas y donaires. Pero yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de Danubrio, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte casi con l?grimas en los ojos, como otros hacen, lector car?simo, que perdones o disimules las faltas que en este mi hijo vieres, pues ni eres su pariente ni su amigo, y tienes tu alma en tu cuerpo, y as?, puedes decir de la historia todo aquello que te pareciere, sin temor que te calumnien por el mal ni te premien por el bien que dijeres de ella.?
Cervantes. (Adaptaci?n)

El poema de Danubrio.

1

Aquel poema no tiene nada de especial, no es m?s que un vulgar escrito como cualquier otro. Muchos han pretendido enamorarme con su poes?a, y aquellos poemas no son ni la mitad de burdos como ?ste. Pod?is llev?rtelo, que la belleza y la fealdad jam?s han hecho pareja?. Le entreg? el poema e ingres? a su casa.

Danubrio agarr? cabizbajo el pergamino, y regres? tristemente por la acera. Al llegar a la plaza tom? asiento en la vereda, y con l?grimas, abri? el manuscrito para leerlo nuevamente.

Le pareci? al verlo, una retah?la de lugares comunes y palabras disueltas hablando de amor.

Arebat?se de ?l una gran ira hacia si. Y con gran tosquedad rompi? aquel tratado en cuanto pedazo pod?a hacerle. Luego hundi? su rostro entre sus manos sollozando.

Un anciano que caminaba por aquel lugar, acerc?sele diciendo:

? No es de gente honorable ensuciar la calle, es una afrenta para la realeza de Samacsac.

El joven no levant? la mirada.

? ?Qui?n eres forastero? ?pregunt? el viejo mientras hincaba su bast?n en la pierna del joven.

Azorado a?n, con l?grimas, regres? a ver.

? ?No soy forastero! ?dijo sollozando.

? ?Pero si es Danubrio! ?Exclam? el viejo?. ?Qu? te ha pasado muchacho?
? He pretendido enamorar a la hija del terrateniente, pero he fracasado.
? ?Y a qu? le deb?is la causa de tu fracaso?
? Mi poes?a ya no es la misma, se me ha agotado la inspiraci?n: hoy tan solo son palabras vagas.
? Si busc?is inspiraci?n mal haces al formarte reproches.
? ?Soy due?o de mi vida, y de los actos que en ella acontecen!
? ?Calla b?rbaro petulante y escuchad lo que os dir?!

El joven qued? en silencio. Un ligero viento esparci? los peque?os trozos de papel por el empedrado de la calle.

? El amor?, continu? el viejo, ?cuando es verdadero, debe ser sincero y puro. M?s di?fano que el agua, m?s grande que el cielo y el mar, m?s hermoso que el mejor canto, y m?s fuerte que el temor a la muerte. ?La am?is? ?pregunt?.
? S?. Afirm? el muchacho.
? Entonces, deber?s buscar la inspiraci?n en el ?Gran Valle Dorado.? Y olvidarte de todo estilo de vida humano.
? ?El Gran valle dorado? ?pregunt? interesado Danubrio.
? S?, solamente all? encontrar?is el agua m?s pura, el m?s verdoso paisaje, las m?s exquisitas flores, y las aves que lo habitan tienen un canto sin igual.
? ?Y c?mo podr? llegar?
? Para llegar deb?is primero pasar por ?El Gran Ca??n Oscuro de la Muerte? subir por los altos y quebradizos picos de la ?Cordillera Celeste.? Al otro lado, encontrar?is el ?Bosque encantado? ah? deb?is de tener mucho cuidado, porque habita una hada maligna que atormenta a los habitantes de la aldea cercana. Una vez que hay?is atravesado el bosque encontrar?is el Gran Valle Dorado.
? ?Os parece dif?cil! ?exclam? el joven.
? ?Claro que es dif?cil! ?respondi? el anciano. ?Si os fuera sencillo realizar tal traves?a, cualquier maltrecho podr?a ser poeta.
? Has hablado con sabidur?a viejo sabio, pero dime: ?D?nde se encontrase el camino para llegar a tan hermoso lugar que me hab?is descrito?
? Sigue aquel sendero que va junto al r?o, ese te llevar? hasta el Gran Ca??n de la Muerte.
? ?Muchas gracias anciano!
? ?Esperad! ?que a?n no os he dicho todo.
? ?Cu?l es el enigma que a?n falta por advertirme viejo sabio?
? Deb?is recordar que te alejar?s de toda actividad meramente humana. No matar?s, ni animales, ni plantas.
? ?Y c?mo me alimentar??
? Te alimentar?s de las frutas que buenamente los ?rboles te otorguen, adem?s del aire y del agua. Luego, cada d?a aprender?s a depender menos del alimento, hasta cuando tu cuerpo admita ?nicamente agua y aire como ?nico medio para sobrevivir.
? Pero hasta las plantas y los ?rboles necesitan de la tierra para alimentarse.
? ?Calla absurdo! Ellos se alimentan exclusivamente del agua y aire como os he dicho. Las ra?ces estrictamente sirven como medios de contenci?n. Luego meditar?s por treinta d?as consecutivos, solo as? encontrar?s la pureza que necesitas para entender la belleza de la naturaleza.

Ya habi?ndose alejado un poco Danubrio, el viejo grit?:

? ?Id contento, que os pongo toda mi fe en vuestra persona!

? ?Muchas gracias viejo sabio! ?Grit? el muchacho, y diciendo esto se march? por aquel sendero que le hab?a indicado su amigo. No se despidi? de su familia porque sab?a que lo detendr?an, llevaba una bolsa de cuero de cabra amarrada a su cintur?n, en ella hab?a: la pluma, el tintero, y un rollo de papiro en blanco.
2

Muy cerca de la casa del terrateniente, Pericles, un joven de 23 a?os carente de suerte, se pos? como todos los d?as en un peque?o tronco que hab?a junto a la casa del terrateniente con su guitarra a entonar cantos populares y junto a el poso su sombrero para que alg?n transe?nte de buen coraz?n le arroje unas monedas. A veces sent?a un poco de l?stima por Danubrio ya que lo consideraba un buen hombre, pero sab?a que la hija del terrateniente era muy orgullosa como para hacerle caso a un simple poeta.
? ?Sabes la tonada de Mar?a Magdalena? ?pregunt? un hombre
? ?C?mo? ?inquiri? Pericles levantando la mirada.
? La tonada de Mar?a Magdalena?. Respondi? el caballero. Se trataba nada menos que del el gran Sir Percival Antonio, nombrado as? por la reina, en agradecimiento por construir la capilla de la Real Piedra Santa, la m?s hermosa de todo el reino, ubicada en el palacio de la reina.
? Nunca cre? que el mism?simo Percival Antonio me pedir?a tal cosa.
? No te preocupes que no pensaba acusarte de hereje, simplemente deseaba escucharla.
Pues ?Entonces s? la s?! ?Respondi? con entusiasmo y empez? a entonar en su guitarra el dulce canto.

Apenas acab? de tocar, el caballero le agradeci? y lanz? unas monedas en el sombrero. Al lanzarlas, Pericles distingui? el anillo con la estrella de cinco puntas en la mano del caballero y comprendi? de lo que se trataba.

? ?Qu? significa ?Norma le?a homdagarana?? ?Pregunt? Pericles.
? ?C?mo? ?Inquiri? sorprendido el caballero.
? ?La placa al pie de la columna central! Dice: Norma le?a homdagarana. Pens? que usted siendo el constructor de la capilla sabr?a su significado.
? Eres muy buen observador, pocas personas la hab?an notado.
? Fue accidental que fui a dar con ella, y me llam? la atenci?n la forma de la placa, es un triangulo invertido, no he visto en ning?n otro lugar algo as?.
? Ello tiene un significado muy especial para m?, simboliza el logro de una gran proeza de un antepasado m?o.
? Pero, qu? significado tiene la inscripci?n.
? Eso deber?as averiguarlo t? si te interesa tanto. Sabes, me gusta tu temple muchacho ?sigue as?!



Pericles se qued? con la inquietud, al cabo de un instante la mente se le disip?.

La inscripci?n es una?










3

Danubrio descubri? que el sendero se iba adentrando a medida que avanzaba. La nieve y el viento eran un gran obst?culo y sab?a que le impedir?an avanzar, por la noche busc? un lugar para descansar y dormitar. No tard? en encontrar una peque?a cueva que hab?a entre las grietas de las rocas. El ingresar not? con mucho asombro que la cueva ya hab?a sido habitada.
Un esqueleto reposaba en la pared posterior de la cueva. Al examinarlo, Danubrio descubri? que le faltaba un brazo, tampoco hab?a, los huesos de la canilla izquierda y del mismo pie.
Al lado del esqueleto se encontraba una peque?a bolsa de cuero, al revisarla encontr? unas extra?as piedras que Danubrio reconoci? enseguida, eran para hacer fuego. Mir? a su costado y vio los restos de carb?n que indicaban que ah? hubo una fogata. Encontr? adem?s, un rollo de papiro semidestruido, al parecer ya escrito. Tambi?n hab?a un bote de tinta y una pluma. Al parecer se trataba de un diario o de una declaraci?n.
Al leerlo, Danubrio descubri? que el nombre del hombre era Doren Race, al parecer de origen Nebandino. A Danubrio le pareci? un poco gracioso aquel nombre ya que se trataba del anglimat?as perfecto de ?Encerrado? pero, su ligero gesto se iba borrando de su cara a medida que le?a.

?Mi nombre es Doren Race, no soy de ?stas tierras. Vine a refugiarme en esta cueva porque la nieve no me dejaba avanzar, pero al parecer comet? un error. Nunca deb? acercarme al Gran Ca??n de la Muerte. He visitado muchos lugares y nunca pens? que en este sitio de aproximadamente 400 km. De largo y 2000 metros de profundidad, encontrar?a la muerte.
No podr? salir de aqu? con vida, mi muerte es inevitable. Si alguien logra leer este mensaje, le aconsejo que se aleje de inmediato. Un monstruoso ser me ha atacado y estoy inmovilizado, se ha comido mi brazo izquierdo y parte de mi pierna izquierda. Pronto morir? desangrado o devorado por aquella bestia. Ser?a terrible morir en un lugar como ?ste. La bestia es terriblemente fiera, pero parece que le teme a?

Ah? concluye el mensaje, el resto del papiro estaba destru?do e ilegible.
Danubrio se qued? muy asustado, y consternado por no saber a qu? le ten?a temor aquella bestia tan abominable. Al parecer Doren Race se dio cuenta de aquello luego del inminente primer ataque de la bestia. Trat? de buscar alg?n objeto que le sirva para defenderse o algo a lo que la bestia le tuviera miedo, antes que lo acechara y devorara vivo.

De repente, alguien entr? en la cueva.









4

La princesa Baltemisa, llamada as? en nombre de la diosa de los sirios Baaltis, y Artemisa hija de Zeus y hermana de Apolo, diosa cast?sima del amor representada por la luna.
Era una joven dulce que bordeaba los 25 a?os de edad. Luego de la muerte de su padre, el Rey Carlos V y su hermano mayor, el Pr?ncipe Miguel, Baltemisa junto con su esposo asumir?an el reinado, a partir de la muerte de la Reina Victoria.
La princesa Baltemisa, era la mujer m?s hermosa del reino. Ten?a excelentes dotes para la matem?tica, f?sica y biolog?a. Como mujer culta y de finos modales, disfrutaba de la lectura de buenos libros, ten?a un gusto especial por la poes?a. Aquella noche, su madre, la Reina Victoria, la llam? hasta sus aposentos para hablar de su futuro esposo, pues la princesa ya no era una ni?a, adem?s, es sabido, que todos los caballeros, duques, condes y pr?ncipes de ?ste y todos los reinos aleda?os la pretend?an, pero la princesa no se sent?a atra?da por ninguno. Al llegar al aposento de la Reina, la princesa supo que la noche se le iba a hacer bien larga.




5

Al llegar el amanecer, Danubrio en compa??a de Anubis, (el perro que entr? en la cueva por la noche, llam?bale as? porque al parecer, ?ste extra?o perro negro era el guardi?n nocturno de Doren Race, es as? que lo llam? con el nombre del dios egipcio guardi?n de los muertos.) Recorrieron el largo sendero que les tom? algo m?s de una semana hasta encontrarse con un hermoso lugar, provisto de valles, muchas flores, una gran variedad de ?rboles frutales y de animales diversos. Cansado y hambriento, Danubrio se dirigi? casi corriendo hasta un frondoso manzano que se encontraba junto a un riachuelo de agua cristalina. Agarr? cuantas manzanas pod?a, bebi? mucha agua y llen? con ella una peque?a cantimplora que hab?a hallado en la cueva. Anubis se acerc? a beber del riachuelo, y luego emprendi? una carrera tras un cervatillo que pastaba cerca del lugar.
Pasadas unas horas, Danubrio decidi? continuar con su viaje, no repar? en buscarlo a Anubis que no hab?a regresado, pens? que quiz?s ser?a mejor continuar solo. Camin? por el lapso de siete d?as hasta llegar al desierto, ah? recorri? con ah?nco y sin descanso. Hab?a acabado ya todas sus provisiones de comida y agua, el calor del desierto era infernal y no ve?a cerca ning?n refugio, comenz? a tener visiones y desvar?os, hasta cuando al fin cay? inconsciente sobre la ardiente arena.






6


Danubrio despert? y no sab?a dode se encontraba, estaba en una cama semidesnudo, cubierto con una manta de lana.
? Dormiste mucho?. Dijo una voz al lado suyo. Era una joven muy hermosa llevaba un vestido blanco con cuello en ?V?.
? ?D?nde estoy?
? Tienes mucha suerte que te encontraran vivo, casi nadie sobrevive en el desierto del Gran Ca??n Oscuro de la muerte.
? ?Qu? pas??
? Gracias a tu fiel amigo que alert? a la guardia de acero, se envi? a una comisi?n a ver lo que pasaba?. Dijo ella apuntando con su dedo a Anubis que se encontraba sentado en el umbral de la puerta. Danubrio arque? las cejas viendo al perro que mov?a la cola.
? ?Pero? d?nde estoy?
? Est?s en la casa de ?Servio I? rey de Camagari?n. Tienes mucha suerte que no te hayan encontrado los soldados del reino ?Yazu? o te habr?an degollado enseguida.
? ?C?mo, o sea que hay m?s reinos aqu??
? S?, en total son 4 reinos pero los m?s poderosos son ?ste y los Yazu?.
? Veo que ya ha despertado nuestro amigo?. Dijo un hombre alto y elegantemente vestido al entrar en la habitaci?n.
? ?l es su majestad, el rey ?Servio I?? dijo ella.
? Buenos d?as su majestad?, contest? Danubrio.
? Mi sobrina?, dijo el rey apuntando a la doncella. ?La bella y dulce Diana, decidi? curarte en persona?. Danubrio dirigi? su mirada con un gesto de agradecimiento hacia ella.
? Muchas gracias, de verdad no s? c?mo pag?rselos.
? Los forasteros son bienvenidos en este reino. Pero dime: ?De d?nde sois muchacho?
? De Samacsac.
? ?Y a qu? has venido por aqu??
? Me dirijo al Gran Valle Dorado.
? ?Y no tomasteis en cuenta los peligros que pudiesen daros?
? No se?or.
? Sois muy afortunado, ojala tu fortuna dure todo el viaje.
? Gracias se?or.

El Rey ofreci? una gran fiesta por la noche, asistieron todos los nobles, y gente influyente del reino. La bella Diana se encontraba con un radiante vestido color aceituna, todos los nobles le invitaban a bailar, pero ella no quiso hacerlo. Se sent? junto a Danubrio y le present? a los nobles y dem?s gente importante del reino. Los hombres que la ve?an junto a Danubrio pensaban en lo afortunado que era ?ste por estar junto a tan bella y cotizada dama.

coninuara....

Tags: cuento recomendado

Publicado por franzstephen @ 13:56  | CUENTOS INFANTILES
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