Lunes, 15 de junio de 2009

IN HUMUS

 

     Despuésde vomitar, me quedó la sensación de un completo vacío en mis tripas, junto conel sabor amargo de la bilis entreverado con mi saliva. La casa estaba vacía,sólo el tic-tac interminable del reloj de pared me hacía compañía. Afuera, sólola cantina permanece despierta, esperando que aún regrese por mi última porciónde alcohol.

 

     Desde la ventana observé la calle vacía,lúgubre, únicamente acompañada por la mortecina luz de un poste, que seencierra en el pavimento como una inmensa luciérnaga aplastada. Sé claramentelo que sucederá, el pecho me palpita premonitoriamente, es una manera de creerpara vivir y vivir para creer.

 

     Todavía estaba borracho y con los párpadosentrecerrados veía las luces sólo como brillantes imágenes borrosas. Me latíanlas sienes cada vez con más fuerza y un sudor frío me recorría el cuerpo.

 

     No podía caminar, ni siquiera moverme, depronto empecé a tambalear y caí como un tablón sobre el pavimento.

 

     Desperté en un hospital, en la habitaciónnúmero trece para ser exacto, mi madre y mi hermana estaban sentadas junto amí. Cuando desperté, ambas se abrazaron y mi hermana salió corriendo de lahabitación. Mis amigos entraron con tantos regalos, que fue preciso quitar lassillas de espera para que pudiese admirar todos. Había sufrido un derrame, yhabía permanecido así tres días en coma.

 

     El médico entró en la habitación, se leveía preocupado. Invitó a salir a todos y cerró la puerta tras de ellos.

 

     -Pensé que ya había pagado mi pecado –ledije, mientras ponía una inyección en el suero. Él sonrió con complicidad-.¿Cuándo saldré de aquí doctor?      –preguntécuando sacaba la inyección.

    

-Muy pronto –dijo-. Creo que hahabido una equivocación.

 

      Vuelvo a despertar con la sorpresa de quetodo está oscuro. De repente veo cómo se encienden unas llamas a mis costados,miro hacia arriba y observo una placa metálica con la inscripción:

 

 

“SERVICIO DECREMACIÓN

“LA ESPERANZA” ”

 

     Intento gritar, pero no puedo. Tampocopuedo moverme. Cierro los ojos mientras siento cómo las llamas perforan micráneo.

 


Tags: cremación, muertos, enterrado vivo, fuego, ataud, muerte, cuentos de terror

Publicado por franzstephen @ 17:54  | CUENTOS DE TERROR
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