Lunes, 15 de junio de 2009

POST-MORTEM

 

Rafael, nuestro niño estácreciendo. En aquel cuerpo de hombrecillo, estira sus piernitas y pretende darpasos agigantados. ¡Ahh! Si tan sólo pudieses ver la sonrisa que al tocarle elrostro esbozan sus pequeños labios.

 

 A veces el pequeño llora, unas veces lo hacepara pedir algo de alimento, y otras, para indicar que tiene sueño. A su  tierna edad pudiese llorar por todo exceptopor la muerte de su padre. ¿Notará tu ausencia? No lo creo.

 

Todos los días, al amanecer, salimosa enfrentar el sol como quien da gracias por un nuevo día; no sabemos si mañanaestaremos aquí o si ya no existiremos.

 

Aquel niño que notaste crecer enmi vientre cada día es más travieso, en sus ojos logro ver una oportunidad paravivir.

 

Cuando supe lo de tu muerteprometí no llorar y empezar de nuevo.

 

¿Por qué me traicionaste? Cuandoaún ni siquiera sanaba mi vientre de dar a luz a tu primer hijo.

 

¡Que tonto fuiste! aquella balano era para ti, yo lo contraté para que la matase. Pero... ¿quién pensaría queestabas con ella esa noche?

 

Sabes que un asesino no perdonahéroes ni testigos. ¿Qué te hizo pensar que sería la excepción?

 

Ahí, con su mediana estatura,cabello rizado y tez morena, él no es ingenuo.

 

Me retiro Rafael, no volveré avisitarte, ni tampoco lloraré por ti, ¿lo hará tu hijo? no lo creo. El estaráconmigo como recuerdo de tu existencia.

 

Aquella mujer, quien estabahincada al pie de la tumba, sacó de su bolso negro una flor artificial amarillay la colocó sobre el epitafio. Se incorporó; se persignó, dio vuelta y caminóhacia un hombre de mediana estatura, cabello rizado y tez morena, quien larecibió con un beso y le entregó un niño en sus brazos. Enseguida la abrazó yse fueron caminando con rumbo desconocido.

 

Onajolamat 14 at prima del 2007

 


Tags: Cuentos de terror, muerte, sindrome de muerte súbita, sueños, pesadillas, Eliana, rafael

Publicado por franzstephen @ 17:59  | CUENTOS DE TERROR
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