Lunes, 15 de junio de 2009

EL AMOR DE ALEXIS

 

 

      ¡Ayyy! ¡Ayyy!

 

      —Deja de quejarte que Pareces mujercita. —Dijo el Tatuador.

 

      —Sabía que el amor duele, pero no imaginaba cuánto-. Contestó Alexis.

 

      Apenas Jovana vea su nombre a lo ancho de mi espalda me querrá para siempre, —pensó.

 

      Al día siguiente, en la mañana decidió visitar a Jovana. Fue llevando un ramo de rosas y una pequeña caja de chocolates.

 

      Cuando llegó, vio en la puerta a Jovana abrazando y besando a Juan Pablo, un joven que ella había conocido desde niña. Alexis retornó a su casa.

 

      Cuando se recuperó del sobresalto, decidió llamarla por teléfono.

 

      Contestó la madre...

 

      —Aló…, sí-, -¡¿quién la busca?! ¡Ah…! voy a ver si puede contestar.

 

   ¡Jovana…! —Gritó.

      — ¡Qué!

 

   ¡Te llaman por teléfono!

 

La joven se acercó y preguntó:

 

      — ¿Quién es mamá?

 

   Ese muchacho que no me agrada.

      — ¡Aló! ¿Alexis…?

 

      —Sí mi amor. ¡Yo soy!

 

      — ¡No me llames ya! ésta vez  no te perdonaré.

 

      — ¡Jovana, cálmate! Era una reunión con mis panas y decidimos tomar unas copas. ¡Sólo eso!

 

      — Siempre dices lo mismo. Además, ahora estoy con alguien.

 

      — ¡Lo sé!, esta mañana los vi.

      — ¿Ah… si lo viste? Él sí me demuestra cariño y les agrada a mis padres.

 

      —Mi amor… ¡Te quiero! Y tú también me quieres mucho, es por mi alcoholismo que estás enojada.

 

      — ¡Sí! ¡Y mientras estás con tus amigotes te olvidas que existo!

 

      — ¿Perdóname, si?

 

   ¡Pero ya estoy con Juan Pablo! ¿Cómo quieres que lo deje?

 

      —No te preocupes, él entenderá. ¿Cuánto tiempo llevan?

 

      —Tres meses.

 

      — ¡Qué! ¿Ahí mismo ya buscaste otro?

 

   ¡No lo busqué yo!  ¡Él siempre ha estado tras mío!

 

      —Amor… ¡Te prometo que ya no lo haré!, -y casi susurrando le dijo:

 

      —No quiero perderte nunca.

 

   ¡Está bien! -dijo ella-. Pero si lo haces de nuevo, terminamos definitivamente.

 

      —Entonces… -Dijo él-. ¿A qué hora te veo?

 

      —Veámonos a las tres en ese nuevo bar. ¿Cómo se llama?

 

      — “Buscapina”-Respondió Alexis. -¡¿Qué nombre tan raro no?!

 

      — ¡Sí, suena a fármaco!

 

      —Bueno amor, nos vemos a las tres en “Buscapina” Chao.

 

       —Chao.- contestó ella.

 

      Al salir a la puerta, Jovana fingió que no pasó nada.

 

      Al las tres de la tarde se encontraron en “Buscapina”. Alexis le pidió perdón, ambos se abrazaron, luego de un largo y cándido beso Jovana se olvidó por completo de Juan Pablo, quien era muy cariñoso y detallista, él la quería tanto que no le fallaría.

 

      Pasaron los días y Jovana se veía con Alexis, y de ves en cuando se encontraba con Juan Pablo en algún bar o discoteca. Una noche, luego de unos cuantos tragos fueron a la casa de Juan Pablo para buscar las llaves del carro e ir a dejarla, ella le pidió que la lleve a su cuarto, él lo hizo y ahí se entregaron. Unos días después, Jovana se ocultaba en casa para que sus primas le digan a Juan Pablo que no se encontraba, además, se hacía negar cada vez que le llamaba por teléfono.

 

      Las llamadas de Juan Pablo eran cada vez más constantes. La última vez le dejó un mensaje en el contestador automático que decía:

 

      Jovana, te he llamado incansablemente pero no contestan, y cuando alguien lo hace, es para señalarme que tú no estas, ¿Dime qué pasa? Un día, alguien me dijo que tú le mandas a decir que no estás, no se por qué ese comportamiento repentino, yo no he sido malo, y me he portado lo mejor posible para ganarme tu aprecio, amor y admiración como lo tengo hacia ti. Me gustaría que la próxima vez que llame podamos hablar, tan sólo te pido una  explicación, te quiero mucho linda, chao.

 

      Jovana escuchó aquel mensaje una y otra vez, al siguiente día el teléfono sonó y Jovana apresuradamente lo contestó, efectivamente, tal como creía, era Juan Pablo. Él le preguntó cuál era la razón por la que no le contestaba.

 

      —No Juan Pablo, no pasa nada, simplemente no estaba en casa, por eso no pude contestar.

      — ¿Y el día en que me dijeron que tú has mandado a decir que no estás?

 

      —Sí fui, pero ella ya había cortado.

      —Jovana, estás un poco rara, dime lo que pasa.

      —No Juan Pablo, no pasa nada, ya te he dicho que no estaba en casa, es todo.

      —Dime la verdad ¿Estás con alguien más?

      —Sí.

      — ¿Por qué me engañaste?

 

      —La verdad, con mi novio nunca terminamos, es sólo que la distancia nos separó y además, unos problemas, pero yo me he estado viendo con él últimamente, y ya pues, para qué seguirte contando el resto, pero no te pongas mal Juan Pablo.

 

      — ¿Sabes qué? te deseo mucha suerte, adiós, fue un gusto haberte conocido. -Juan Pablo cortó el teléfono.  

 

      Recordaba a Jovana cómo lo más grande en su vida, la adoraba desde niño. Cierta vez, no aguantó más e intento suicidarse, pero un amigo se lo impidió. Juan Pablo le envió un email a Jovana diciendo que no la olvidará jamás.

 

      Cierto día, se encontraron en su casa, Juan Pablo se emocionó al verla, aún la amaba. Ella le contó que había consumado su relación con Alexis, porque volvió a caer en el vicio, y que se dio cuenta que no llegaría a ningún lado con una persona como él. Le pidió disculpas por haberse portado mal y le preguntó si tenía ya pareja, dijo que no, que estaba solo. Ella se alegró, sabía que no había en el mundo un hombre que la ame más. Entonces le dijo:

 

      —Sabes, me he dado cuenta que te quiero mucho, quiero que tengamos una relación seria, una relación fija, quiero entregarme definitivamente a ti, serás la única persona a quien ame, porque te lo mereces, eres muy especial. Estoy dispuesta a quererte y no dejarte nunca más en la vida.

 

      Juan pablo se alegró mucho, la amaba, y ahora, ella le estaba pidiendo una oportunidad. Era el momento más significativo de su vida. De pronto algo lo sacó del espasmo:

 

      —Qué dices mi amor ¿Regresamos?

 

      Juan Pablo, no pudo creer que ella misma se lo estaba pidiendo, y era la primera vez que Jovana le decía “mi amor”. Por fin Dios pensó en él. Recordó uno a uno los intentos que hizo para estar con ella, las noches que lloró en silencio, besando su retrato. Cada instante de ilusión regresó a su mente, cada minuto de su existencia y con ellos, cada golpe que le propinó la vida. 

 

      Respiró profundo, se llenó de orgullo y alegría,

y regresando a ver a su amada, con cara sonriente y sin pensarlo le dijo:

 

   ¡No! ¡Ya no quiero estar contigo!

2006-2007

 


Tags: Cuentos, blogs, ficción

Publicado por franzstephen @ 18:04  | CUENTOS FICCI?N
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