Viernes, 14 de junio de 2019

Me reniego

Marzo del 2019

Antonio Campoverde


“Me gustan los libros pequeños, porque dicen exactamente lo que tienen que decir, no se van por las ramas y esperan que la gente entienda el mensaje importante ya que, si se concibe en un amplio legajo de fojas, nadie va a leerlo y, a no ser que sea académicamente obligado, nadie procederá a leerlo más de unas cuantas páginas por simple y mera conciencia de autoeducarnos.
A los nacionalistas nos enseñaron a ser burros, a odiar la lectura, a trabajar y a no acercarnos a los libros, les tenemos miedo, pavor, como algo que no es nuestro, que no nos pertenece. Sin embargo, es la única manera de que podamos seguir alcanzando nuestra ansiada libertad.


Quiero un pueblo libre, un Continente del Abya Yala completamente libre. Mi gente, lean, autoedúquense, razonen y prosperen. El camino que nos falta no es fácil de recorrer. No destruyas a tu vecino, a tu compañero, si eres mejor que él, demuéstralo pero no intentes detenerlo, más bien, apóyense para seguir adelante.


Todo es cambiable, todo es arreglable, pero lo importante es comenzar. Demos el primer paso para comenzar la independencia, nos lo merecemos, se lo debemos a nuestros padres”.
Antonio Campoverde 8 de junio 2019

No sé si sea el título ideal para este libro, temo que el simple hecho de renegar, no implica el mantener la acción derivada hacia la lucha. Si esto es una lucha, más vale que sea pacífica, esto no es algo que puede hacerse en pequeño y esperar a ver cómo nos va, es imposible. Primero estaríamos muertos antes que volver a tener el control de nuestra tierra, de nuestro futuro y de nuestras raíces. 

Renegarse de lo que nos está pasando, es simplemente el primer paso desde la esclavitud hasta la libertad. Jesús lo sabía, por eso decidió entregarse antes de que el Emperador Romano se decida a matar a los muchos que murieron después (sin importar el compromiso de la palabra que se haya mantenido con Jesús de entregarse él a cambio de que no se maten a su gente). Él realizó una revolución pacífica porque el Estado ya nos demostró que es muy opresor.


El Estado quería acabar con el rastro más pequeño de su nuevo reinado, y dejar el precedente histórico de lo que le podría pasar a quien se atreva a liderar la rebelión de su pueblo. Por eso, murió por nosotros; porque es el más grande precedente de libertad que tenemos los seres humanos. Jesús fue un hombre de cuna humilde que hizo temblar a emperadores que en su tiempo se creían dioses y que se hacían adorar como tales. Si los Emperadores eran dioses, entonces este hombre tenía que ser muy superior a los emperadores para que exista un pretexto noble para que el Estado, representado por su Emperador, adopte a la “Religión Cristiana” dentro de su pueblo. Allí nacen todos los mitos divinos de los milagros de Jesús y su mítico culto, porque 200 años después de su muerte, la gente seguía creyendo en Jesús.


Rey de los judíos, le pusieron como mofa, como si nosotros sacrificáramos un mono y le pusiéramos “Rey de la creación”.
Hoy sin embargo, que remolineamos la historia de Cristo una vez más, un año más, y al mismo tiempo no estudiamos que fue el Estado el que lo mató. Tenemos que creer que Jesús era un dios de verdad, más dios que aquellos emperadores que se hacían adorar como dioses, para que nosotros no pensemos, de que el Estado tiene miedo de que nosotros nos volvamos a levantar, de que exista otro ser humano sobre la tierra que dé su mensaje de que las personas que alguna vez fuimos esclavas, de verdad necesitamos disfrutar de la libertad, hoy, y de que ya no podemos seguir siendo más unos simples extraños en nuestra propia tierra.


Aunque sea de la forma más pacífica, si se trata de pacifismo, ellos temen mucho más, porque en la rebelión de paz, tendremos más gente, es hora de que el pueblo pueda vivir con igualdad. Es hora de hacer que el imperio tiemble, su agresividad solo es producto de su propia debilidad.
Tendremos que vivirlo a Cristo dentro de nosotros y tomar sus palabras: “padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Si nosotros hubiésemos sido parte del pueblo de aquellos días, cuál habría sido nuestra intención: ¿protegerlo? ¿Con todo el pánico que genera el Estado hoy en estos días, imposible pensar que queramos morir aguantando primero unos quinientos latigazos? Primero yo, y aunque después mataron cientos de miles de cristianos, esos miles de cristianos de aquellos días, prefirieron dejarlo solo a Jesús. La biblia solo señala a uno que lo defendió en la noche en la que se entregó. Ser cristiano en aquellos días, era mucho peor que ser un seguidor de Hitler hoy en día. En Alemania hoy es un delito hablar de él y en otros países, es imposible lanzar cualquier tipo de juicio de valor en su favor, porque una apabullante masa te atacará. El pueblo liberó a Barrabás, para demostrarle a Jesús que ninguno de ellos pensaba que ese joven podría llegar a ser su dios. Era para ellos una cosa tan absurda, porque ellos creían ser romanos, de la misma manera que hoy desdeñamos de nuestra raza, porque queremos ser españoles, cuando en realidad lo que queremos decir es que todos nosotros queremos ser judíos; porque los verdaderos españoles, los hijos de padres que nacieron en ese territorio, tal como somos usted y yo en este día, tampoco manejan aquel país. Son la burla, de los que creemos que son españoles, pero son judíos, como los mismos que acá creemos hijos de españoles, porque tienen nacionalidad española como otros tienen la ecuatoriana, pero que en realidad no son ni españoles ni ecuatorianos, son Judíos.


Nosotros queremos ser como ellos, a nosotros nos encantaría casarnos con ellos, mejorar la raza, así decimos, maldita raza, cuando creemos que somos muy pequeños. Somos los principales odiadores de nuestra raza. Un efecto bastante frecuente, es que solemos llamar indios a otros, indígenas, y solemos burlarnos de nuestros amigos del campo, pero nunca comparamos realmente nuestras caras, somos tan indios que ellos nos miran a la cara, y jamás nos abren espacio. En cuanto nosotros alcanzamos un objetivo, ellos crean uno más caro, de más difícil acceso, a fin de que los mejores trabajos siempre sean de ellos. A los hombres puedo distinguirlos fácilmente, son todos aquellos que tienen barba, se vuelven calvos, velludos, el color de piel puede ser cualquiera, seguirá creyéndose mejor que nosotros. Ellos son los mestizos. Nosotros no somos mestizos, creemos que nos tratan como tal, sin embargo, solo se asocian entre ellos. Mientras que nosotros, como los gallos de pelea, vemos el indio en el otro y peleamos entre nosotros. Somos su chiste.
¿Cómo se reconoce a un nativo que se cree mestizo? Es de piel clara, cree de verdad que es mestizo, pero aunque tiene título de tercer nivel, no encuentra trabajo. Tiene título de tercer nivel y es conserje. Es el que nunca encuentra trabajo y si le ofrecen, le quieren dar algo como barrer las calles o recoger la basura del pueblo; porque ya estamos viendo a judíos mestizos que están trabajando en esos puestos, lo que significa que nuestra raza termina ahorcada.


Las mujeres son las blanquitas que vemos en los locales comerciales, empleadas domésticas, recepcionistas en alguno que otro caso, o tal vez, si la suerte les acompaña, tal vez una entre a trabajar como cajera en algún banco. Madres solteras que se buscan la vida en los mercados, en el campo, en los buses. Las vemos siempre en las colas de las cárceles o hasta recogiendo la basura en las calles.
¿En qué parte de la política las vemos a ellas?


Ellas son aquellas personas de todo el tumulto de personas que se agrupan en un mitin político. Sostienen una bandera con sello electoral; la ondean sin emoción, pensando quizás en sus hijos que dejaron en sus casas, pero saben que tienen que estar allí, se sienten obligados a que el candidato los vea todos los días. Así que la mayoría aparece religiosamente en las reuniones, pero que al final, cuando gana el candidato, no obtienen nada.


A nuestras mujeres no les interesa la política. Su vida, mayormente, se define como la única meta de conseguir alguien con rasgos judíos para “mejorar la raza”. Casi nada se interpone en el camino femenino de buscar esa “perfección”. Somos los mayores odiadores de nosotros mismos. Porque fuimos esclavos.


Los judíos de España se divertían cortando en dos a nuestros hijos. Socialmente, aún siguen siendo más primitivos que nosotros, su instinto de supervivencia los obliga a adoptar siempre medidas de control sobre las otras razas. Al mezclarnos con estas razas, entramos a bloquear nuestra madurez y actuar también con instinto primitivo. Sin embargo, el hecho de que poseen, por su instinto de supervivencia, armas más avanzadas, ejercen el poder desde plano económico, religioso y militar. Ocupan países y gobiernan en ellos.

Una vez que nos auto reconocemos, podemos avanzar a dar el primer paso. Reconocemos en primer lugar que ninguno de nosotros es alguien, y no porque no tengamos a álguienes dentro de nosotros, sino porque a nuestros alguien, nadie de ellos los reconoce. Siempre los tratarán como unos don nadie.


El nativo no puede aspirar a ser Presidente de la República, si se equivoca en alguna palabra es el hasmereir de todos ellos y de todo el pueblo nativo que aspira ser y actuar como los judíos actúan con nosotros. Por eso somos como el pueblo al que condenó a Jesús. ¿Qué tan chistoso es para ustedes que un longuito pobre aparezca con el ánimo de salvar al pueblo natural de la humanidad? Seguramente usted se ríe, un judío se ríe, pero investiga, todo se concentra en destruirle la credibilidad. Todos le buscamos el lado subrehumano, cualquier fantasía fantástica, que hagan aparecer brazos y piernas en aquellos que nacieron sin sus miembros, para creerle que puede ser su salvador. El salvador tiene que ser barbudo, como el que nos lo pintaron, como los que aspiramos ser.

Si el Judío tenía un país, es preciso de que toda la humanidad reconozca su tierra y sus límites, y pedirle que trabaje y viva en su pueblo, pero que no siga utilizando la nacionalidad, las leyes, como pretexto para entrar y destruir nuestras razas, nuestras costumbres y nuestra nacionalidad. Desde ahora, como pueblo soberano, debemos ordenarnos, organizarnos e intentar entrar en razón con ellos.

El judío suele victimizarse exageradamente, hecho que contrasta con nuestras culturas de organizaciones sociales superiores. Debido a su primitivismo, debemos actuar con absoluta cautela con ellos, como son los dueños de todos los poderes de los países en los que habitan, cualquier libre pensar, ya puede ser calificado como antisemitismo, con el ánimo de volcar el odio social hacia cualquiera que opte por pensar diferente, tal miedo igual puede sentir cualquier ciudadano, cuya libertad de pensamiento es inexistente. ¿Acaso somos sus enemigos?

Se nos acusa de antisemitismo, y de que ellos son tan patriotas como nosotros, pero ellos no nos hacen saber que cuando ocurre una crisis, todos ellos están cobrando un sueldo del Estado, y algunos indios que son contratados para protegerlos, como fuerzas armadas y policía. Es el pueblo no judío el que se extermina, el que emigra, el que vence a la crisis. Ellos no dejan de conducir auto ni dejan de comer menos de lo que comían antes, es más, la depresión los vuelve más gordos y tienen que ir al gimnasio donde seguramente habrán despedido a la mitad del personal y tan solo una o dos longuitas como nosotros hacen el trabajo de las que faltan. Se nos exige mayor trabajo, mayor sacrificio, para que ellos puedan seguir manteniendo la vida que llevan. Pase lo que pase, ellos nunca se bajan de sus autos.


Esta es nuestra esclavitud. ¿Aún pensamos que somos como ellos?


Por lo tanto, si el método de dominación está acorde a nuestro tiempo, nuestro método de liberación debe ser igual de eficaz. Hoy por hoy, en la época donde esta fina gente no derrama una copa, porque tales modales no se los pueden concebir, en esta misma época tenemos al pueblo de Palestina sufriendo a causa de los intrusos.

El sacrificio de Jesús es sobrehumano, porque en aquel tiempo, nadie habría sido tan valiente de haber aguantado tanto sufrimiento, por un pueblo ingrato, tan ingrato como lo es hoy. Es ingrato porque no se ama a sí mismo, ama al judío, al que se cree dentro de sí que es mejor que nosotros. Hasta el negro cree que es mejor que nosotros, cuando está en territorio de los jíbaros, porque el blanco le dio en la antigüedad un precio mayor que a nosotros, era un buen animal de carga para ellos, por eso valía igual que cuatro indios. El judío nacionalizado español le dio ese precio, y puede verse en su actitud de que se lo siguen creyendo hasta ahora. Sin embargo, ¿no sería bueno que vivan en su tierra nativa, que regresen a sus raíces y a recuperar su cultura, a hacerse cargo de sus pueblos y abrazar a su madre patria?

En este continente, existen los que voy a llamar, los continentales, desde Alaska hasta el estrecho de magallanes. Nosotros éramos los que necesitábamos que los judíos lleguen después de siglos de comercio entre celtas y fenicios con nuestra gente, y con toda su propaganda (Relaciones Públicas Judías), Hacernos sentir que debemos agradecerles por haber llegado a “descubrirnos”. Como el caso de los científicos judíos nacionalizados estadounidenses, que van a la selva en busca de las medicinas milenarias, y luego lo comercializa en forma de pastillas y anuncia a nivel mundial su descubrimiento.


Este continente ya no se va a llamar Abba Yala, sino que se llamará Sudamérica, en honor a Américo, otro judío nacionalizado español. ¿Y los verdaderos españoles, en donde están? Son aquellos españoles francos, ingenuos, genuinos, que son la burla en España de los judíos nacionalizados españoles; normalmente son pastores, gente rural carente de oportunidades como nosotros. Pero de ellos ya no se habla, porque la mayoría de ellos creen también ser mestizos, creen que su mestizaje fue un mestizaje entre razas iguales.
En todos los países, de América o de Europa, existen los naturales y los judíos. El asiático rural es muy diferente al asiático blanco que domina los países. También existe en Asia la ocupación de una raza que no es la natural de Asia. Quienes se dejan influir por un emperador que se volvió dios. De esa forma se ahorraron todo el tormento humano que incurría el tener que ensalzar a algún líder natural, nacido de algún sector humilde como Jesús.
El llamado de la Unión y de la Lucha, se lo hace a través de todo el continente. No puedo expresar el sentimiento que me da cuando escucho que alguno de nuestro pueblo, no quiere enarbolar la bandera de la libertad, sino que quiere permanecer lo más alejada posible de quienes queremos la verdadera paz en el mundo. No quieren involucrarse. Ante este tipo de gente, que cuando les ayudas, te dan la espalda… ¿Vale la pena morir por ustedes? ¿Valió de algo el que Jesucristo haya sacrificado el haber vivido una vida más larga y más tranquila, sin azotes, por un pueblo que le da las espaldas a quien entiende y enseña el valor de la libertad?

Siempre hay y siempre habrán bribones, traicioneros, gente que por miedo venda a toda la nación. Gente que les venda información secreta a los judíos. Por lo tanto, lo primero que necesita tener todo natural, es su amor ferviente a su propia nación. Somos la nación de los naturales continentales, los que vivimos aquí desde tiempos prehistóricos. Agradecemos todo lo que han hecho ellos por nosotros, se les disculpa lo que han hecho, pero tenemos que mantener nuestro sistema social alejado de ellos. Ya no pueden seguir tomando decisiones por todos nosotros, ya es hora de dar con el paradero del principio de nuestra ignorancia y atacar ese problema.
Somos los naturales, somos los de aquí, es preciso que seamos los únicos capaces de manejar nuestro territorio. La sangre que se ha derramado sobre esta tierra ha sido nuestra, y las glorias de las batallas, siempre le han pertenecido a algún judío.


El nativo ecuatoriano no piensa como nativo, piensa como esclavo del judío, aspira que algún día el judío lo llame y le diga: “ven indio, ven a gobernar con nosotros”, el judío lo usa a voluntad y luego bonifica por sus servicios a dos o cuatro de los líderes nativos más fuertes dentro de las organizaciones del Estado Judío. Se usan para marchas, para campañas políticas, para votos en el Congreso y Asambleas constituyentes, y quienes de comienzo lideran esas organizaciones, son judíos indígenas que ni siquiera poseen un apellido natural.


Publicado por franzstephen @ 19:28  | POLITICA
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